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Ha trabajado como Redactora y colaboradora del NORTE DE CASTILLA (Valladolid) hasta 2010. También ha colaborado en otros periódicos locales y nacionales entre los que se encuentra el DIARIO REGIONAL, EL MUNDO  DE VALLADOLID, DIARIO. ES Santander (2017) y de las revistas: PALENQUE, TAMARA, CRONICA-7, PAZ  editadas todas ellas en Valladolid. Y los nacionales EL SOL y EL PAIS. Durante 2005 fue redactora de 20MINUTOS, Valladolid.

Desde 2013 a la actualidad colabora en el periódico digital Último Cero en la sección “Corrígeme si acierto”. Los siguientes artículos corresponden a esta columna de opinión.

De la muerte (que ya no existe)

(Último cero, 24 Noviembre 2018)

Historias sin ambiciones. Dijimos. Y que conste que esto es sólo esto. Que esto es únicamente. Un grito. Una carta. Un albur en la ciudad de las conversaciones a distancia. Una conversación a dos manos. Voy –vamos – a escribir un libro verdadero. Paralelo. Y también: no pienso escribir ese libro. O, también, voy a traer un libro que, cuando lo abran desgarre sus manos. Y tú, ¿Como puedes decir tal cosa? ¿Quién te has creído que eres? ¿Piensas que es deplorable cargar de valor las letras? Puede ser. Y también pienso que es inevitable. En cualquier caso, somos para el destierro. No lo creas. Somos tan solo de aquí. Brazos torcidos. Bromas de una historia antigua, que se repite. ¿Lo sabías? No hay palabras para esa tragedia. No existen en nuestro idioma. Un gancho de carnicería. En el mejor de los casos, un vuelo de pétalos a obscuras. La historia que te vence. Como a mí. Dejaremos como mucho, versos de los que no se ven. Palabras. Hojas de árbol. 1 icono. 1 título. Para que los demás hagan lo que quieran con esas señales. O, al menos, que las lean como símbolos. Porque – bien lo sabes – la vida se dice por si sola y surge somnolienta desde la más aislada tipografía. Y de nuevo, ¿Quién te has creído que eres? ¿Y tú? Apenas escribimos mientras la muerte crece sin reparos ante nuestros ojos. Tan lenta, que nos permite contemplar el proceso en que vuelca sus cenizas. Tan lenta, que podemos sentir en la boca el re gusto de esas cenizas: tanto ennegrecen.

Si: Creíamos que nuestro era el lenguaje y el lenguaje se reía de nosotros mientras nosotros nos reíamos de nosotros mismos. Entretanto, la vida ahí en medio, se divertía azotando nuestros sueños. Uno tras otro. ¿Escuchas? Detente para que pueda escuchar lo que estás diciendo oh muerte vertical y dura como el mármol. Suelta las riendas y dime algo que no sepa ¿Acaso no hemos escrito ya lo suficiente? No, no te asustes es apenas el dolor. El dolor y el lenguaje. En el territorio ilimitado del lenguaje, clamamos hasta enronquecer. Aunque después de todo quizá no sea tan malo pues al menos, ahora podré escribirte a donde sea. Ahora que ya no importa. Y entre nosotros, ni una sola discusión más. ¿De acuerdo? Porque ya no me queda ningún miedo, ninguna vergüenza. Ni dolor ni quemadura, ni cansancio ni muerte. He aprendido a vivir con todo eso. Con la vida. Porque la muerte no existe ¿verdad? O al menos, eso me decías.

 

Mater, no. Magistra, menos

(Último cero, 12 Noviembre 2018)

Para las postergadas y postergados de una madrastra que algunos llaman Universidad, un cuento.

Érase una vez Lilith, una mujer no exactamente joven pero tampoco vieja que pensó un día en trabajar, opositar, vencer, conseguir un lugar en esa lista profesoral universitaria tantas veces contemplada. Tal vez uno de sus deseos más fervientes, su única asignatura pendiente. Decir también que Lilith no se avergonzó nunca de sus intentos frustrados y en cada uno de esos casos pensó siempre que no valía lo suficiente. Que sus competidores eran mejores. ¿Quién sabe? Seguro. Y, además, que no convenía mirarse a sí misma con delicadeza al tiempo que criticaba sin piedad o dudaba de las garantías de un sistema en el que, en el fondo, seguía creyendo.

De manera que con pacífico deseo de justicia, harta de un trabajo inmisericorde, agria por años de tanta espera y de búsqueda sin logro, Lilith se presentó a una plaza más o menos de méritos donde por supuesto los suyos no contaban ya que, aunque ella no lo sabía, en este tipo de convocatorias, aunque sean públicas, el/la candidata suele estar propuesta, sugerida o las dos cosas a la vez según el criterio – léase dedazo – del manguta de turno.

¿Resultado? una vez más, la Universidad le dio con las puertas en las narices.

Porque Lilith, de condición huérfana, no hubiese hecho allí un buen papel. Ella siempre había mirado a la academia con recelo y aunque lista e imaginativa también era desobediente, indisciplinada, poco convencional y políticamente incorrecta. Hubiese sido raro que encajase. “Lo que usted hace, no corresponde a esta área” “tampoco a esta” “ese conocimiento del que usted habla está fuera de lugar en este departamento” “no, no usted no sirve”… dicho, para mayor INRI, por un ex seminarista con más caspa que conocimiento y que – como buen jefe de Departamento – hablaba de la “objetividad” como el que habla de los precios del lechazo en el mercado. Sí, la misma “Objetividad de la que Adrienne Rich dice que “es el nombre que muchos hombres dan a su propia subjetividad”. Muchos hombres.

Asi que Lilith dejó de intentarlo. Tenía, eso sí, la esperanza de que en algún momento la Magistra descubriera que la libertad de pensamiento no responde ni a los criterios de mercado ni a esa precisa clase de Objetividad que tanto pregonan los ex seminaristas. Que la creatividad intelectual no está incluida entre los requisitos exigidos por una cultura académica delirante para postularse a un puesto. Que la subjetividad en otras formas de pensar es un elemento clave en algunas materias por más que algunos busquen excluirla o penalizarla y que … bueno también tenía la esperanza de que volvieran a llamarla. Pero ¡sorpresa, sorpresa! Esto no sucedió.

Muchas gracias a dios.

Política vaginal

(Último cero, 28 Octubre 2018)

Le robo el título a Ellen Frankfort por una buena causa: hablar precisamente de política vaginal y, ampliando un poco el tema, de algunas otras realidades también políticas, aunque no obligatoriamente vaginales, como son la seguridad y el cuidado sanitario.

 

Aquel desafortunado día que se me ocurrió ir al servicio de Odontología del Hospital Clínico Universitario (hoy ya no existe) acompañada del mío. Había pasado la noche en vela por un serio dolor de muelas. Cuando entramos en la consulta recuerdo que el odontólogo que me tocó en suerte saludo efusivamente a mi marido (eran compañeros) pero a mí sin darme siquiera los buenos días, me sentó en el potro y me metió un separador metálico en la boca. En ningún momento me preguntó qué me pasaba pues, al parecer, con las explicaciones que le daba mi marido tenía más que suficiente. Es más, no recuerdo que ni siquiera me mirara. Eso sí, yo todo el tiempo con la férula en la boca. Cuando terminaron las conversaciones el medico se volvió hacia mí – yo seguía mirándole en un boquiabierto silencio – y me soltó un: A ver qué le pasa a esta llorona. Y claro, aquello fue la guinda. Antes de que empezara a utilizar el torno, me metí dos dedos hasta la úvula y me arranque el aparato. A continuación, mandé a aquellos dos señores a freír monas y me largué de allí. No recuerdo que nadie se disculpara. Yo tampoco.

Pero a lo que iba: los problemas que se plantean a las mujeres – por ser mujeres – con los médicos no nacen solo de la falta de conocimiento de sus propios cuerpos, ni del condicionamiento femenino frente a las figuras de autoridad masculina. (La clásica dependencia femenina del tocólogo, – dice Frankfort – se transfiere después del parto a la dependencia que tenemos del pediatra en perfecta imitación de la relación de dependencia de los roles maritales). Nacen sobre todo de las desigualdades de trato que existen en el sistema sanitario y de la formación que reciben los médicos. Una formación embrutecedora e impersonal que desgraciadamente les prepara para tratar a TODAS sus pacientes exactamente del mismo modo: como a niñas. Pero claro, tampoco podemos quedarnos en esto. Gastar tanta energía en protestar y tan poca en cambiar la estructura política es, exactamente lo que esperan de nosotras. Y nosotras, supongo, no vamos a darles ese gusto.

A las bardas

(Último cero, 14 Octubre 2018)

Poetas de los antiguos celtas y por extensión, a las poetas en general, escritoras, investigadoras, artistas de la pista, todas.

Con permiso:

Decir algunas cosas que, desde hace tiempo, tenía ganas de decir. Van sobre Literatura, las cosas esas, y resumiendo vienen a decir que ya va siendo hora de que dejemos de trabajar para el “enemigo” ; Que va siendo hora de que dejemos de creer- nosotras –  que trabajando para él se pueda, algún día, llegar a ganar el juego; Que va siendo hora de que aquellas que escriben, aquellas que tienen el don de la palabra, dejen de estar en silencio porque si seguimos dentro de SU juego, a lo único que podremos aspirar es a que nuestra obra se torne “más artística”, se fosilice en el canon y pase a formar parte de SU espectáculo o, lo que es igual, se convierta ella misma espectáculo y por lo tanto, inútil; Que va siendo hora de que nos demos cuenta de que nuestra única posibilidad de victoria está en salir de su juego porque, lo creamos o no, nosotras NO estamos aquí para embellecer la política cultural como pregona el poder (mediático y también político) sino para objetivar las contradicciones y para desafiar, también desde la escritura, los símbolos de la ideología dominante, liberar los lenguajes mudos y que en este esfuerzo – desde la desobediencia – avancemos en la construcción de una vida mejor.

Llegadas a este punto cabría preguntarse cómo debería ser entonces esa práctica de la escritura. Y a modo de respuesta se me ocurre una idea bastante simple: Hagamos de ella una práctica desde la indagación, una indagación desde nuestras propias circunstancias que, por supuesto, no suelen ser poéticas ni funcionan como tales hasta que no intervenimos en ellas con nuestro trabajo. Sin olvidar que cuanto más presente en ella la contradicción, más valor tendrá esa escritura y más libres nos sentiremos nosotras para actuar y transformar otros dominios de la vida.

… Un hombre abre la boca/ se desgarra los labios/ y profiera palabras que no son mercancías. J. RIECHMANN. La estación Vacía. Valencia 2000, 20

Somos nosotras, las bardas, cuando nos proyectamos en lo social como creencia colectiva, las que hacemos que el pensamiento y el arte sean reales y, al mismo tiempo, transformen la Realidad y con la Realidad no solo sus cánones estéticos y morales sino también, lo que entendemos por Libertad al proclamar que hay otros Mundos Posibles que pueden llegar a ser reales algo que, a mi modo de ver, viene a ser la mejor forma de liberar nuestra escritura de los límites que nos han impuesto.

Es decir, exactamente, lo que andábamos buscando.

 

La Europa que no es

(Último cero, 23 Septiembre 2018)

Ni refugio, ni asilo, ni modelo. Para los refugiados del mundo entero Europa es una mierda. Por lo visto y de alguna manera se ha convertido en un bunker donde el ciclo imperial del XIX se reproduce a sí mismo en bucle y como una mala copia. Aquí lo que sobra es patriotismo, chauvinismo, egoísmo, odios raciales, religiosos y étnicos, y miedo, sobre todo miedo y lo que falta, si bien lo miras, es todo lo demás y humanidad. Sobre todo humanidad. Infinitas toneladas

Eso sí, a presumidos no nos gana nadie: fingimos disponer de modelos para un orden mundial armonioso; presumimos de democracia y de buenas ideas acerca de la paz y de los principios que rigen la prosperidad; hablamos de derechos (esos nos lo sabemos todos) pero mientras nuestros democráticos gobiernos continúen actuando guiados por la percepción agresiva de “sus” intereses nacionales vitales”, qué quieren que les diga, vamos de ala.

Lo más sorprendente es sin embargo que la difusión de esquemas de pensamiento tan cutres siga prevaleciendo en las escuelas sin ser nunca puestos en discusión. Que, además, se los acepte sin críticas mientras generación tras generación aprendemos a exigir nuestrosderechos, venerar nuestras naciones y admirar nuestras tradiciones o – lo peor de todo – a lograr violentamente nuestras metas sin tener en cuenta a otras sociedades.

Y es que, nosotros, los occidentales, cultivamos el tribalismo como si fuera una hortensia. Una variante nueva del tribalismo, en mi opinión deplorable, que fractura sociedades, separa pueblos, promueve conflictos mezquinos y sangrientos y, en una palabra, da asco.

Nos entrenamos al tiro al blanco o, más bien, simplemente al tiro mientras sustituimos el blanco de los “blancos” por los negros, amarillos o mediopensionistas (el color da un poco igual) mientras ahogamos – literalmente ahogamos – a los que huyen y convertimos el Mediterráneo en una fosa común.

Y, como si todo esto fuera poco y como bien documenta M. Urban, pagamos a las dictaduras del Sur con dinero de todos los contribuyentes para que hagan de policía de fronteras de la Unión Europea mientras la ONU – ese sutil adorno de la civilización se limita a plañir porque no puede hacer otra cosa, pero sin cuya existencia posiblemente, las cosas todavía estarían peor – se revuelve impotente contra las presiones de quienes pagan.

En una encuesta aparecida recientemente en Haaretz, (periódico israelí) he leído que el 37 por ciento de los ciudadanos de ese país apoya la idea de tender una mano a los refugiados mientras el otro 50 por ciento, pasa del tema y se niega terminantemente a hacerles un hueco. En Estados Unidos, aumenta sin embargo la ratio y apoyan la acogida el 66 por ciento y el 26 por ciento, se oponen mientras el ridículo pene-hongo de Trump se levanta (es un decir) en armas y establece un límite de aceptación en 30.000 refugiados para todo el país.

Decir también que a pesar de lo que pueda parecer, España es – según esta encuesta – un país generoso y que – se pongan como se pongan los energúmenos – hay un 86% de ciudadanos a favor de aceptar a los refugiados; Le sigue Alemania con un 82% y Suecia con un 81%. Lo que según nuestros cálculos querría decir quizá, por qué no, que puede haber esperanza por más que el proyecto europeo esté en crisis y que al paso que va a burra, algunas no lleguemos a verlo. Me refiero al arreglo.

 

Handala

(Último cero, 1 Septiembre, 2018)

Nos llevábamos bien Naji y yo. Naji Salim Husain al-Ali nacido en 1937 en una aldea a medio camino entre Nazaret y el Mar de Galilea en una familia de pastores que muy pronto – exactamente igual que la mayoría de palestinos de la época – se verían obligados a abandonar sus tierras antes, mucho antes, de venirse a vivir aquí, a Londres.

Pero un día, era ya el 22 de Julio de 1987, desapareció sin despedirse. Yo le esperé horas y horas sentado en una mesa pues él me había pedido, como hacia siempre, que hiciera el favor de no dar guerra y me estuviese quieto hasta que él volviese. Pero nunca volvió. Y cuando llegó la noche y vi que no daba señales de vida, encendí la tele para entretenerme un poco y fue cuando en las news vi su foto y me enteré de que le habían matado de un tiro en la nuca a la puerta de al-Qabas, el periódico kuwaití para el que trabajaba. Murió a los cinco días.

Desde entonces acá se han sobrepasado todos los límites y por lo que a mí respecta me he dado cuenta que un verdadero amigo, un amigo como él, es del todo insustituible, capaz si se empeña de distorsionar la realidad que uno tiene delante de las narices, de tapar el horizonte por completo. Es decir, exactamente lo que hizo él conmigo. Tapó todo mi horizonte y yo solo fui capaz de medir su importancia cuando desapareció, en retrospectiva. Imagina una brizna de hierba del tamaño de una palmera, un pez del tamaño de una ballena, la cabeza de un hombre del tamaño del globo terráqueo. No, no es que Naji fuera mejor que nadie ni que su corazón partido sangrara por las injusticias más que el de otros muchos. Es solo que un día, cansado de hacer las mismas cosas una y otra vez esperando resultados diferentes, empezó a comprender la mecánica de causa y efecto. En ese mismo instante se dio cuenta del potencial agitador de la labor del dibujante y empezó a tratar sistemáticamente temas políticos como la cuestión palestina, el petróleo, su uso ilegítimo, la unidad árabe o la situación política general del mundo árabe …todo un desafío.

Fue por entonces cuando se le ocurrió parirme.

Y nací yo, en 1969 con 10 años, los mismos que él tenía cuando emprendió el camino del exilio. Me llamó Handala, una hierba de lo más amarga y con unas raíces tan profundas que por más que tiren de ella vuelve a crecer como si nada y que tiene un fruto tan amargo que ni siquiera los hambrientos animales que pueblan las orillas del desierto, pueden alimentarse con ellos. Después, para colmo, me colocó de espaldas a ti, lector, y justo en el centro del punto de fuga, feo, pelón y sin zapatos y con las manos cruzadas a la espalda en señal de rechazo. Su intención fue siempre que me pasara la vida observando sin hacer otra cosa que ser, ser siempre con 10 años, viendo lo que había que ver para poder contarlo.

Naji querido que “dibujaba con huesos humanos” y cuya muerte a día de hoy sigue sin esclarecerse, me convirtió en un icono y exportó mi imagen a todo el mundo árabe. Ahora, aunque él no, yo estoy en todas partes: desde el muro de hormigón que bordea la cicatriz palestina, al cuello de los jóvenes revolucionarios de Tunez y Egipto; desde las tiendas de souvenirs de Jerusalen y Ramallah a las pancartas de los manifestantes en Cánada o Escocia. Y sin embargo…

Estoy aprendiendo a vivir sin deseo. Y esto me lleva, me temo, al umbral de un espacio ignoto. Dicen que la única zona de la Tierra que queda sin explorar son los 362 millones de kilómetros cuadrados del fondo oceánico. A mí, si bien se mira, me gustaría a veces estar allí. Para no ver el panorama.

¿Hay alguien ahí fuera?

(Último cero, 13 Agosto 2018)

Ni se las veces que podido hablar de esto. Les pido disculpas, pero no puedo hacer otra cosa.

Hablo de niños. Del número de niños palestinos entre los 12 y los 15 años detenidos por Israel que desde hace algunos años (ya en 2013 creció de de 31 a 39 alcanzando una cifra total de 236) no ha hecho más que aumentar. Decir también que casi el 60 por ciento de estos niños son, en algún momento, transferidos ilegalmente a alguna de las muchas prisiones israelíes y que algunos de ellos han sido arrestados, cuando no tiroteados y asesinados durante las recientes protestas en Gaza o en cualquiera de los ghettos de la Palestina Ocupada cuando se manifestaban en apoyo de sus hermanos, padres, vecinos presos. Estos datos y aún otros más impactantes toavía sobre las torturas, palizas y toda clase de maltratos sufridos por estos menores han sido publicados por la DCI/PS (Organización Internacional en Defensa de los Niños, Sección Palestina).

Exilados en su propia tierra, aislados, refugiados, mártires, emigrantes, nómadas, asilados, guerrilleros, hombres, mujeres y niños, los palestinos resultan fastidiosos para el mundo en general, pero mucho más, para Israel en particular. Eso sí, ni Europa ni en EEUU lo reconocerán nunca. Sin contar con los depredadores de Arabía Saudita, los países del Golfo y Egipto o ya que estamos, alguna de esas civilizadas instituciones que han sido creadas, precisamente, para que nada de esto ocurra.

Una de esas civilizadas instituciones, para vergüenza de muchos, ha demostrado ser la UNICEF. Hace algunos años, cuando celebró su muy esperada conferencia anual en Jerusalem (en Jerusalem precisamente), su responsable, Jean Gough ( nombrada el el 2016 Directora Regional de UNICEF para el Sur de Asia se cubrió de gloria al alabar sin cortarse un pelo al piadoso sistema israelí que permite llevar ante los tribunales militares a los menores palestinos de 12 años mientras reserva los tribunales civiles para sus propios ciudadanos cuando, bien lo sabe ella, en ese piadoso sistema del que habla, los malos tratos a los menores palestinos son sistemáticos, extendidos e institucionales”así como también “el abuso y la tortura” (1)

Por otra parte, una investigación del Inquirer (periódico australiano) demuestra como UNICEF viene cediendo a las presiones de Israel desde tiempos inmemoriales. Pero olvidemos al Enquirer

¿Qué pasa con el resto de unos medios internacionales (pero también nacionales) que tanto se jactan de su multiculturalismo? ¿Qué con las numerosas ONG que trabajan en proyectos de ayuda e integración?

¿Qué con las instituciones religiosas que tan diligentemente cooperan en (otros) proyectos de ayuda e integración?; ¿Qué con las fundaciones, formaciones y estructuras sociales que tanto se manifestan para apoyar a Estas o a Aquellas causas (con tal de que estén un poco de moda)?

Nada. No pasa nada. No saben nada. No quieren enterarse de nada.

Lo explica muy bien Jean Goug cuando dice que UNICEF no puede ser es un recogedero de quejas¡Un recogedero de quejas! La muy cabrona. Pues ¿A quién podría importarle que los palestinos menores de edad, detenidos y encarcelados por los ocupantes israelíes, padezcan la violación de sus derechos humanos de una forma rutinaria o que, en muchos casos, el proceso de arresto, interrogatorio y encarcelamiento deje huellas psico-sociales que perduren en el tiempo mucho más allá del periodo de detención?

Una enunciación (2) somera de los abusos que padecen estos niños incluiría también la denegación de acceso a asistencia legal; la detención sin cargos o enjuiciamiento; la denegación rutinaria de asistencia médica; el aislamiento (se priva al menor de las visitas de sus familiares y, en algunos casos, esta privación puede llegar a durar hasta tres meses sin que las autoridades penitenciarias informen a los familiares del paradero del menor); las torturas físicas y psicológicas como el confinamiento en soledad que, además de ser un medio para obtener confesiones de los niños detenidos, es una forma de castigo practicada en las principales cárceles israelíes que utilizan esta forma de castigo para penalizar a los niños que rompen las normas internas del centro penitenciario al hablar en voz alta, llegar tarde a la llamada del recuento y otros crímenes de ese jaez. (periodos de aislamiento pueden durar desde una semana a un mes). La privación de las visitas familiares o las multas.

Porque esa es otra, las autoridades israelíes continúan imponiendo multas económicas a los prisioneros políticos menores de edad como forma de castigo. La administración de la prisión recauda el importe debido de la cuenta que el preso tiene en la cantina de la prisión, cantidad que es restada de lo que el Estado Israelí asigna a cada preso para su manutención. El castigo pasa de esa manera a ser colectivo ya que los niños presos no tienen una asignación personal sino grupal de manera que todo el grupo sufre así el castigo impuesto a un solo individuo.

¿Algunos nombres? ¿Para qué? Son muchos, demasiados. Pero aquí tienen dos o tres.

Jaber, de 15 años: le cayeron a trompadas en mitad de la noche, le sacaron de su casa en Beit Ur al-Tahta, le patearon, le echaron encima a los perros. Después se lo llevaron en un yeep militar. El año anterior había estado ya detenido 9 meses por tirar piedras.

Mo´men, 9 años. Intentaba escapar de una manifestación en Hebrón cuando fue detenido. Le agarraron por el cuello, le maniataron con esposas de plástico, le taparon los ojos, se lo llevaron al asentamiento de Kairyat Arba y allí lo dejaron, con el antifaz puesto (y las esposas) el día entero.

Hassan, 14 años, enfermo de los pulmones por inhalaciones de gas, perseguido (y cazado) como un conejo a través del monte, arrestado, molido a palos (3)

Dicen que en periodismo (como también en Literatura) lo mejor es mostrar el lado sentimental o romántico de esta clase de noticias si lo que se pretende es que el público preste atención. No es el caso. Aquí no se trabaja para el enemigo. Aquí se habla de lo que hay. Y de UNICEF, una organización que suponíamos estaba para ayudar y no hace más que cagarla.

  • ADAMEER (en árabe: conciencia) es una organización defensora de los DDHH y de los derechos de los prisioneros palestinos en las cárceles de Israel.
  • ADAMEER
  • ADAMER

Juana

(ÚltimoCero, 29 Julio 2018)

La vida tuya y la de tus hijos, en sus manos de gremlins.

Hay que temerles, Juana. Porque los leguleyos están hechos de una pasta especial, son unos grandísimos entusiastas. Y esa clase de entusiasmo, aunque ellos no lo sepan, es contagioso, está hecho con la misma pasta del furor que sentían las sibilas cuando daban sus oráculos.

Que la inspiración divina de los profetas.

Que la exaltación y fogosidad que produce en el ánimo la admiración que esos pobres machos sienten por ellos mismos cuando, curiosamente, a lo único que han aspirado siempre es a mimetizarse con la institución que les acoge.

Los leguleyos, Juana, son de esa clase de gente que deja su inteligencia guardada en el cajón de la mesita de noche y después, tira la llave. Ahora bien, nunca sabremos si fue que en algún momento de sus vidas anteriores tomaron la decisión de convertirse en esa cosa robótica que son hoy o si ya metidos en harina, los engranajes de la institución los embistió empujándoles a la vergonzosa indecencia en la que se ha convertido su vida actual.

Los leguleyos, Juana, son capaces de justificar cualquiera cosa. De justificar sus sentencias de acuerdo con lo que ellos dicen que es la ley. Son capaces de invitar a los otros poderes a una ronda con tal de sacar adelante sus insidias, de responder a las preguntas, de publicar artículos en revistas especializadas aclarando doctamente sus criterios (cualquiera que estos sean), de agradar a tirios y a troyanos (que no a tirias ni a troyanas), de infectar con el pus de sus corrompidas neuronas todo el tejido social, de correr como el aire por todos los pasillos, de aumentar su productividad y decir estupideces más deprisa que nadie, de lograr abrir todos los telediarios, de comprar a buen precio todos los prejuicios del mercado, de conocer la fórmula exacta para redactar las sentencias más excrementicias.

Los leguleyos, Juana, tienen varias copias de sí mismos bien colocadas en el mercado. Nunca se cansan de agitar las puñetas (de las mangas). Cada mañana, les vemos en los juzgados – encima o debajo de la tarima – con sus ropas impecables y su aspecto bien cuidado, sonriendo entre dientes y dándoselas de imparcial con la misma habilidad que las lagartijas, esos animales tan escurridizos.

Los leguleyos, Juana, los mismos que han dictado tu sentencia, son de los que en algún momento abandonaron la Ética y los Principios por una toga que les hace parecer lo que todos esperan de los jueces. Imparciales. ¡Anda que no tiene gracia! Pero lo cierto es que, con ellos, la imparcialidad ni está ni se les espera. Con esta gente al timón no hay esperanza.

Pero no te preocupes, Juana, esto no ha hecho más que empezar.

Como una cadena de irracionalidad desbocada solo entendible como rito religioso, como performance que quisiera aniquilar simbólicamente los derechos de las mujeres o como la inercia desbocada del sistema ellos han vuelto, una vez más, a meter la pata. Eso sí, ahora, mal que les pese nosotras por fin somos muchas y tú y nosotras, todas juntas estamos preparadas para quitarnos de encima a esos residuos. Tú lo sabes: somos el futuro.

A martillazos

(Último cero, 16 Julio 2018)

Los hombres que pegan a las mujeres no lo hacen porque sean más fuertes y estén seguros de que van a ganar la pelea. Pegan porque saben que en ningún momento la víctima se va a revolver.

Y entonces van y les abren la cabeza a martillazos.

La violencia machista es una escalada en la que se empieza con un insulto o un bofetón al que ella nunca responde.  Y que conste que no quiero banalizar ni estoy diciendo que la respuesta adecuada sea devolver los golpes.

Aunque quizá, a veces ¿por qué no?

Estoy diciendo que muchos de los hombres que pegan a las mujeres no son especialmente fuertes y mucho menos valientes y que no pegarían a alguien si pensaran que ese alguien puede resistirse.

Porque en los últimos 14 años, son cerca de 1.000 mujeres asesinadas. 

Y mientras, con cierta frecuencia, seguimos muy entretenidos viendo imágenes de violaciones, palizas o asesinatos en películas o telefilms pues en esta cultura machita el maltrato a las mujeres es muy frecuente y está completamente extendido.

Así que, una vez más y aunque creo que ya he hecho la misma pregunta algunas veces, repregunto:

¿Por qué las mujeres no se han organizado jamás violentamente para defenderse de la violencia que se ejerce constantemente contra ellas? ¿Por qué no se defienden de sus maltratadores? ¿Por qué hay tan pocos asesinatos en legítima defensa?

No será por falta de recursos.

Porque las mujeres mueren y matan contra el capitalismo, contra una invasión, contra el colonialismo, el racismo y la pobreza; contra el comunismo o contra la influencia extranjera. Las mujeres mueren y matan, pero jamás por ellas mismas; si acaso – como bien explica Beatriz Gimeno –  contra el patriarcado terminan matándose a sí mismas, suicidándose. 

Y ahora resulta que el Gobierno tiene la intención de aceptar que “ante la ausencia de un consentimiento explícito siempre habrá agresión, delito” lo que probablemente sea necesario y urgente aunque, si vamos a eso, lamentemos luego que el Código Penal, a merced del espíritu de los magistrados –y repito “magistrados” – se quede siempre con la letra de la ley. Es decir, con nada.

Porque señoras y señores, vivimos en un sistema perversamente perfecto que mientras  por un lado castiga por el otro, alienta la violencia simbólica y que mientras legisla a favor de la igualdad, aprueba, favorece o simplemente mantiene conductas, costumbres, representaciones, leyes o instituciones como nuestra Real Academia de machirulos –claramente desiguales por no decir misóginas.

Así que a lo que vamos:

La lucha contra la violencia machista pasa, ya lo he dicho, por las leyes; pero pasa también por la educación en igualdad y por algo mucho más complicado que es lo simbólico, lo cultural. Y dentro de lo cultural, el empoderamiento femenino tendrá que ser también “físico” para que las chicas no sigan siendo educadas en la creencia de que todos los hombres son más fuertes que ellas o de que ante las agresiones no pueden sino aceptar el papel de víctimas.

Y no, porque las mujeres son fuertes, pero pueden serlo más. Y tienen que aprender,  sobre todo, a sentirse físicamente iguales porque “eso” lo cambiaria todo.

Y si no todo, al menos, muchas cosas.

 

Escribes

(Último cero, 1 de Julio 2018)

No, escucha, lo que ocurrió fue esto: te mintieron, te vendieron ideas sobre el bien y el mal, te hicieron desconfiar de tu cuerpo y te avergonzaron de tu tesón que era simple resistencia y ellos llamaban manías, emperramiento, histerismo. Se inventaron palabras de asco para tu amor incorrecto y mal situado, te bloquearon con su indiferencia, te infectaron con sus creencias cutres y aburguesadas (y después te hicieron apostatar antes de casarte), te chantajearon con sus roñosas emociones. Te aburrieron hasta morir con sus consejos.

Que nunca te tragaste.

Porque sabes, nadie tuvo que decírtelo, que no hay seguridad, acomodo, buen pasar, ni futuro. Que tú eres la reina de tu propia piel; que tu inviolable libertad solo espera para completarse la de tus compañeras; que lo único que necesitas es una política de la diferencia libremente asumida, una política de los sueños y que “eso”te resulta tan urgente como las gotas de lluvia durante la sequía.

No, nunca ha existido en ti seguridad alguna, solo curiosidad. Aprendiste muy pronto que para despojarse de las dudas ilusorias necesitabas solo la pequeña experiencia que dan los años aprovechados y los por vivir. Y buscaste chamanes y no curas, bardos y no señores, pastores nómadas, recolectores de pereza paleolítica, compañeras y compañeros dulces como la sangre, desnudos como el alif o pintados como los pavos del Campo Grande a contrapelo de una actualidad mortecina y en favor de un ahora siempre sin relojes.

Ahora.

Que es cuando caigo en la cuenta de que solo estás despierta en lo que amas o en lo que deseas justo hasta el horror porque lo demás no es para ti sino mobiliario amortajado, anestesia cotidiana, cagadas mentales y un aburrimiento tan grande como el Gurugú.

De manera que aquí estas, arrastrándote por las grietas, entre las paredes de la iglesiaestadoescuelafábrica, todos esos monolitos paranoicos. Separada de la tribu por una nostalgia infinita escarbas túneles en busca de palabras perdidas, bombas imaginarias y de las otras. Construyendo símbolos que buscan el caos o, al menos, causar una emoción tan intensa como el terror, el asco, la excitación sexual, el asombro o el miedo inspirados en esa inspiración que solo se cría por accidente aun cuando su principal objetivo sea la ingestión de la galaxia.

Sí, que lo sepan: escribes. Conspiras para volverlo todo del revés. ¡Todo! Incluso esas palabras que solo te pertenecen por un rato y que utilizas ansiosa no sea que alguien más venga a robártelas. Escribes.

Lo que no me has dicho nunca es hasta cuándo.

Hablando de libros (II)

(Último cero, 2 Junio de 2018)

El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”. Isabel Allende.

 

Las mujeres no lo tenemos fácil. Ni en los libros ni en la vida. Nuestra invisibilidad es tradición y nuestras contribuciones al arte, a la ciencia, a la historia, a la literatura es como si no existieran. Suelen ningunearse.

Claro que decir algo así en esta sociedad de estadísticos y encuestas puede parecer mentira, inverosímil o, más bien, una rabieta de feministas locas. Así que, continuando con el “pecio” de la semana pasada, nos parece interesante seguir investigando, planteando hipótesis y manejando datos concretos que nos permitan sacar conclusiones sobre el tema.

Un temazo.

Y es que quienes han investigado acerca de la presencia de la mujer en el arte (pongamos por ejemplo el MAV-Mujeres e las Artes Visuales) han descubierto, muchas cosas que ya se sabían. Prima: que a pesar de que las mujeres son mayoritarias en las Facultades de Bellas Artes y en las licenciaturas finales, tienen menos presencia e museos, exposiciones, jurados, ferias de arte, premios, etc. Y lo mismo podría decirse en relación con las investigaciones en el mundo de la ciencia, la economía, la medicina.

Frente a este panorama, mucha gente (sobre todo mujeres) se ha interesado por saber qué es lo que pasa realmente en los premios literarios, quiénes ganan más premios, quienes forman parte de los jurados y si se cumplen las leyes europeas y en concreto, la Ley de Igualdad Efectiva[1], y más concretamente todavía los artículos 11 y 26.

Confirmar si tiene base lo que sabemos (desglosado en varios puntos en el art. Anterior) ha llevado a NIEVES ALVAREZ, autora de este estudio a analizar “todas” las convocatorias en los 48 concursos de los que se disponen de datos desde su creación hasta 2016 analizando factores como: poetas, libros premiados, composición de los jurados, implicación en la concesión de premios de las editoriales, nivel de cumplimiento de las leyes europeas y, primer lugar, de la Ley española de Igualdad Efectiva.

Los resultados generales de este estudio son desoladores.

Los particulares, también.

Y para muestra, valga un botón:

PREMIO DE POESÍA “JAIME GIL DE BIEDMA”

El premio Jaime Gil de Biedma está dotado con 13.000 euros que se reparten de la forma siguiente: premio “Jaime Gil de Biedma” dotado con 10.000 euros a cargo de la Diputación Provincial de Segovia y un accésit de 3.000,00 euros, otorgado por Bankia. La publicación corre a cargo de Visor (como ocurre por otra parte, en otras 14 convocatorias de Premios, todos ellos “intervenidos” más o menos por esta misma Editorial).

Las conclusiones son las siguientes:

A lo largo de estos años se han convocado un total de 70 premios. En 3 ocasiones se ha concedido ex aequo lo que hace un total de 73 premios posibles. Se ha suspendido en 5 ocasiones (2 por parte del Ayuntamiento y 3 por parte de la Junta) 10 se han concedido a mujeres (Concha Garcia, Esperanza Ortega Martínez, Clara Janés Nadal, Pilar Blanco, Itziar Minués Arnáiz, Ángeles Mora Fragoso, Elisa Martín Ortega, Amalia Iglesias Serna, Anunciada Fernández de Córdoba Alonso-Rivera y Ana Merino).

El resto, 58 premios, han ido a parar a varones.

Ha habido 272 posibles plazas para participar en un jurado de las cuales 6 han sido ocupadas por mujeres: Elena Santiago (una plaza) Fanny Rubio (una plaza) Clara Janés (2 plazas), Cristina Peri-Rossi (2 plazas). El resto, es decir, 266 plazas han sido ocupadas por hombres.

Los jurados lo han sido, normalmente, más de una vez. Los que más veces han participado (durante 26 años) son dos: Emilio Lázaro (secretario del Jurado) y Jesús Garcia Sanchez (Chus Visor)

Destacar que en este premio hay un pre-jurado, responsable de seleccionar los poemarios que serán sometidos a deliberación del jurado. Su composición es la siguiente:

Presidente: Jesús García Sanchez (Editorial Visor); Coordinador: Gonzalo Santoja Gómez; Secretario: Emilio Lázaro Garrido.

Resumiendo: Las 262 plazas posibles de los jurados han sido ocupadas por 41 personas diferentes, de ellas 4 eran mujeres y 37 hombres.

Ni que decir tiene que en este Premio, El Nivel de Cumplimiento de la Ley de Igualdad Efectiva NO SE CUMPLE. (lo mismo pasa prácticamente con todos los demás). Desde el año 2008, el premio Jaime Gil de Biedma tuvo 94 plazas en los jurados. De ellas, 2 fueron ocupadas por mujeres y 92 por hombres. (8 fueron ocupadas por un secretario sin voto). Asi que si no tenemos en cuenta al secretario por no tener voto, el maravilloso resultado de este sondeo daría la asombrosa cifra de 2 mujeres y 82 hombres.

Ni que decir tiene, que el representante de la editorial (Chus Visor o su “propio”) siempre forma parte del jurado.

O sea.

Por último y como aviso a navegantas caso de que tengan alguna curiosidad por saber los Premios a los que NO les merece la pena presentarse (las fotocopias valen una pasta) sugiero que echen una ojeada a este trabajo:

DESCUBRIR LO QUE SE SABE. Estudio de género en 48 premios de poesía. Nieves Alvarez Martín. Publicado por “Genialogías” y Ediciones Tigres de Papel.

Deseo sinceramente que no se les atragante. 

[1] Art 11 Ley Orgánica “Acciones positivas”

Hablando de libros (I)

 

(Último cero, 25 Mayo 2018)

Del Informe titulado “DESCUBRIR LO QUE SE SABE. Estudio de género en 48 premios de poesía realizado por Nieves Alvarez Martín de la Asociación Genialogías de Mujeres Poetas y editado por la Editorial Tigres de Papel utilísimo para las jóvenes escritoras que alguna vez hayan pensado, al igual que una servidora, en abrirse paso a través de la selva del mundo editorial y/o el de los concursos poéticos, algunos apuntes:

Este Informe verdadera tesis doctoral a la par que guía imprescindible para mujeres poetas y otras ingenuas es un estudio de género, realizado entre los años 1923 – 2016 a un total de 48 premios literarios de poesía. En estos concursos, se ofrecieron 1578 posibilidades de obtener un premio pero se entregaron realmente 1.468 con una dotación igual o superior a 5.000 euros convocados por entidades públicas y/o privadas sin ánimo de lucro.

Triste pero cierto: según su autora, todas las hipótesis que llevaron a emprender este trabajo se han visto totalmente confirmadas.

Pero ¿Qué hipótesis son esas?

Por orden de aparición, las siguientes:

  • Las mujeres están menos presentes que los hombres en los jurados.
  • No existe paridad en la mayoría de los jurados de los premios de poesía.
  • El nivel de cumplimiento de las leyes europeas de igualdad y de la Ley Española de Igualdad Efectiva es mínimo.
  • En algunos concursos de poesía se producen conflictos que ponen en cuestión su transparencia.

Hipotesis todas ellas confirmadas y más aún. Es decir, este Informe ha confirmado que:

  • Los poetas de género masculino ganan más premios es decir: de un total de 1468premios entregados en 48 concursos de poesía, 257 (el 17,51) fueron concedidos a mujeres y 211(82, 49 %) a hombres.

+ La poeta que más premios ha obtenido es Maria Sanz, con15 de los 48 analizados en este estudio.

+ El hombre que más premios ha obtenido es José Antonio Ramirez Lozano, con 10 de los 48 concursos analizados.

  • Se confirma que los jurados calificadores están compuestos mayoritariamente por hombres. De las 701 plazas de estos 48 concursos de poesía, 1060 (15,82%) fueron ocupadas por mujeres y 5. 641 (el 84, 18%) por hombres.

Por otra parte si solo se tienen en cuenta las distintas personas participantes tenemos que: de las 2.501personas, 481 (el 19,23%) eran mujeres y 2.020 (el 80, 77%) eran hombres.

  • Se confirma que no se cumple la Ley de Igualdad Efectiva y que la paridad brilla por su ausencia. Desde el año 2008 ha habido un total de 494 plazas en los jurados de los 48 concursos estudiados, 534 (21,41%) fueron ocupadas por mujeres y 1960 (78,59). Por hombres. La paridad solo la cubren dos concursos: El Premio Tardor y el premio Miguel Hernandez de poesía joven pero, este último, tampoco la cumpliría si tuviera solo en cuenta a las mujeres que han participado con voto en los jurados.

+ Desde 2008 Los Premios Viaje al Parnaso, Antonio Gala, José Verón Gormaz, Miguel Hernandez y Fray Luis de León no tuvieron ninguna mujer en el jurado.

  • Se confirma, a medias, que las grandes editoriales ejercen un control importante sobre estos premios. Hay razones para pensar que intentan controlar los resultados de los concursos. Esto resulta especialmente evidente en los premios relacionados con la Editorial Visor y en general, entre los 8 miembros que han participado más veces en los jurados de los 48 premios analizados, están siempre los representantes de algunas editoriales.

+ Los hombres que más han participado en los jurados: Jesús García Sanchez (Chus Visor), 181 veces; José Manuel Caballero Bonald, 105 veces; Luis Garcia Montero, 101 veces; Jesús María Munarriz (editor de Hiperión),83 veces; Luis Antonio de Villena, 76 veces; José Hierro, 61 veces; Pablo García Baena, 61 veces y Carlos Marzal,57 veces.

+ Las mujeres que más han participado: Clara Janés, 31 veces; Blanca Andreu, 30 veces; Aurora Luque, 27 veces; Pureza Canelo, 24 veces; María Elvira Muñiz, 15; Josefina Martinez, 14 veces; Concha Zardoya, 10 veces y Juana Castro 8, 8 veces.

  • Por último, se confirma también que en las concesiones de determinados premios importantes suceden cosas extrañas o, al menos inexplicables provocadas por: el incumplimiento de las propias bases del concurso, los desacuerdos entre Jurado y Pre-jurado; porque un miembro del jurado deja de serlo justo para presentarse al premio, la presión de las Editoriales y los casos de plagio. Todos estas “provocaciones” vienen desarrolladas punto por punto en el apartado 6 de este Informe pero creo que para abrir boca con lo dicho hoy tenemos bastante.

Revuelta

(Último cero, 10 Abril 2018)

¿Como es que “el mundo puesto patas arriba” termina siempre por enderezarse? pregunta Hakim Bey.

Respuesta: no tengo puta idea.

Pero sé que las revoluciones se comen a sus hijos. Sé que a las revoluciones sigue siempre la reacción. Sé que esa espiral hegeliana es un círculo vicioso. Asi que propongo algo distinto.

¿Qué tal una REVUELTA? ¿Qué tal una rebelión permanente? Una operación de toma de riendas. Un salto por encima del Tiempo y de la Historia. Un momento prohibido. La negación de esa famosa dialéctica que, hasta ahora, nos ha devuelto siempre al punto de partida.

Sí, ya lo sé: nuestra particular situación histérica (aunque también histórica) no es propicia para asumir un reto tan enorme: ¡La revuelta permanente nada menos! Además, es probable que nada más que un fútil martirio resultaría en estos momentos de una colisión frontal con el Estado terminal, el Estado de las mega-corporaciones, el Estado-Espía, el Estado-Imperio, este asqueroso Estado del espectáculo y la simulación.

Porque todas sus armas nos están apuntando como apuntan los snipers a la población de Gaza bajo los divertidos ojos de los colonos que se trepan a las plataformas de vigilancia para ver de lejos, aunque en primera fila la masacre que su ejército lleva a cabo día tras día.

Sí, todas sus armas nos están apuntando.

Mientras tanto, nuestro escaso armamento no encuentra nada contra lo que apuntar como no sea al fantasma de eso que llaman Democracia bajo cuyo manto y el de sus instituciones ni se cree ni se respetan los Derechos Humanos. O quizá también contra el ectoplasma de una información sesgada, manipulada regida siempre por la imagen de la pasma y el ojo fascinante de la pantalla de la televisión.

Asi que ¿por qué no?

¿Por qué no declaramos el estado de revuelta permanente, una operación guerrillera que consiste básicamente en atacar y enseguida huir con el fin de liberar de una vez por todas nuestra imaginación y con ella, un tiempo, un espacio (por pequeño que sea) antes de disolvernos se enseguida y reconstruirnos en otro lugar o tiempo antes de que el Estado se dé cuenta y pueda acabar con nosotros?

Babilonia es imbécil, está llena de fisuras y de grietas y, a más a más, toma sus abstracciones por realidades (lo dice también Hakim-Bey). Es precisamente en ese margen de error donde caben nuestras tácticas: el rechazo a entrar en el juego de su violencia, el rechazo a su hipocresía, la retirada total del área del simulacro, en una palabra, La Desaparición para desde allí poder “revolverse” más tranquilamente, más efectivamente. Con intuición.

Joyitas

(Último cero, 24 Marzo 2018)

Que la señora Cifuentes sea una mentirosa patológica es algo, digamos, inverificable. Lo sería, es decir, sería verificable si lo suyo se tratase de una cualidad específica (que no lo es) o si ella se hubiera medido a sí misma. Pero resulta que a diferencia (por ejemplo) de Perico los Palotes que se toma por él mismo, la Cifuentes, ni siquiera se toma por la Cifuentes. Es decir, no se toma ni por ella misma, ni por otra. Dice esto o no lo dice o bien dice lo contrario merced de la coyuntura. La Verdad no tiene nada que ver con Ella pues Ella es solo o apenas una política y lo político es hoy de tal naturaleza que sonroja y ha dejado de ser el lugar de la Verdad o ni, mucho menos, de la Excelencia.

Porque, vamos a ver:

¿Cómo pretender que esa trilera – y el equipo de sus cuates – aspire a demostrarnos nada cuando la Juan Carlos es una Universidad en donde nunca existió (recuerden al ínclito Suarez, hijo a su vez de otro Suarez que fue profesor de la nuestra) repito, nunca existió la voluntad o la excelencia necesarias o ni tampoco el proceso de selección y representación que pudiera haberlas hecho posibles?

¿Cómo vamos a querer que una Universidad gangosa aspire a representar la Verdad y la Excelencia para la Comunidad cuando es la misma Comunidad la que carece de la confianza y de la exigencia necesarias para exigir que ambas cualidades sean – SÍ o SÍ – indispensables, no solo en la Universidad sino también, en el resto de las instituciones supuestamente elegidas para representarnos?

Resulta vano, a mi modo de ver, debatir sobre si estas joyitas, (Cifuentes, Rector, Catedráticos) han de ser o no guillotinadas cuando es la propia Universidad quien lo fue hace ya mucho tiempo.

Claro que quizá pueda ser (también) que fuera la misma Universidad la que decidiese – hace ya tiempo – guillotinarse a sí misma renunciando al privilegio de impartir Verdad y Sabiduría (aunque sean relativas) para, a continuación y ya disuelta y anulada en su propia masa, con la cabeza colgando hacernos, sobre todo a algunas, vomitar.

Toca mujer

(Último cero, 23 Febrero 2018)

No solo porque nos revindiquemos como esenciales y tengamos la intención de parar el país el próximo día 8.

No solo porque conozcamos nuestros derechos y exijamos se respeten todos y cada uno de ellos YA, AHORA MISMO.

No solo porque hayamos descubierto que nosotras, las mujeres, procedemos de nosotras mismas (y no de una costilla) y eso nos fuerce a ir construyéndonos sin maestros, ni gurús y sin pedir permiso a nadie.

No solo porque –parafraseando a Hockney – algunas estamos más que hartas de no poder decir la verdad para así poder decirla”.

No solo porque frente a los trabajos relacionados con las clásicas formas de prestigio (todavía muy masculinizadas) nos hemos dado cuenta de que, frente a la precarización y la obligada abdicación a la que nos vemos forzadas, la práctica cultural se va feminizando de lo que, por supuesto, algunas pensamos aprovecharnos.

No solo porque, conscientes de que los resultados tardarán en llegar, hemos descubierto que HOY, AHORA lo que importan son los gestos, sobre todo los pequeños, los cotidianos, los que – sobre todo – se reflejan en el lenguaje.

No solo porque quienes hemos hecho del lenguaje nuestra forma de vida hemos comprendido que esa tarea nos da también una responsabilidad, la responsabilidad de cambiar el relato, o al menos, intentarlo con el único fin de recordar –humildemente – al respetable público, un par de cosas.

Entre otras:

Que el feminismo, entendido como movimiento de pensamiento y como activismo político ni fue ni debe ser una moda. Que el feminismo fue y debe seguir siendo una herramienta de transformación social, cultural y económica. Una estructura de pensamiento que lleve a una definitiva redefinición de la mujer dentro de las distintas esferas de la sociedad- empezando por la económica – que nos permita la equiparación con los hombres. Que el feminismo – que NO es uno y trino – si se pretende universal tendrá, en primer lugar, que ser “descolonizado” es decir: respetuoso con las mujeres de los otros mundos que buscan, a su manera y a su paso lo mismo que buscamos nosotras. Sin paternalismos ni condescendencias y, sobre todo, sin creer que porque somos blanquitas sabemos más cosas que ellas.

La vida – dice Anaïs Nin – es un proceso de “llegar a ser”, una combinación de diferentes etapas que todas tenemos que atravesar. El fracaso llega cuando elegimos una de esas etapas y queremos quedarnos a vivir allí para siempre. Eso equivaldría a una forma de morir”.

Feliz día 8, compañeras.