Vergüenza

por Pilar Salamanca
Vergüenza

Acabo de escuchar en Facebook una entrevista en la tele con un tal Angel Mas, presidente de la Asociación para la Comunicación sobre Oriente Medio donde este señor se pavonea -¡hay que tener cuajo! del éxito inimaginable de la sanidad Israelí que, a estas alturas, según los datos que aireaba la entusiasmada entrevistadora, ha conseguido vacunar al 60 % de la población muchos de ellos con segundas dosis.

Habría que preguntarse que es lo que entiende este individuo por población. No, desde luego los varios millones de palestinos que viven bajo la ocupación a pesar de que Edelstein, muy rápido él y además ministro de Sanidad israelí se haya dado cuenta de un pequeño detalle a saber, que “el hecho de que los palestinos se encuentren en una mala situación (sanitaria) va en contra de sus intereses”.

Que tras la presión internacional, la potencia ocupante de Gaza y Cisjordania haya decidido enviar esta semana 5000 dosis de Moderna a los muy prácticos y eficaces funcionarios de la Autonomía Palestina cuando la población palestina de Gaza y Cisjordania alcanza los 5 millones de personas es impresionan te, es como para mear y no echar gota. Sin contar por supuesto que diga lo que diga este erudito, los contagios entre la población israelí, no cesan de subir entre otras cosas, gracias al incumplimiento sistemático de las medidas de prevención por parte de algunos sectores de la población israelí como es la comunidad de ultraortodoxos que han mostrado su rechazo frontal a las restricciones y que representan el 40% de los nuevos contagios.

Que en las cárceles de Israel, se haya empezado a vacunar esta misma semana a mas de 4000 palestinos, en su mayoría en detención administrativa (es decir, encarcelados sin juicio ni condena) es otro tema que, por supuesto, no resulta lo suficientemente interesante ni para el rumboso Presidente de esa Asociación israelí ni para Sonsoles, la aguerrida periodista que sin ningún rubor se ha prestado a dar cobertura a un representante del apartheid israelí.

Entretanto, en los campamentos de refugiados de Cisjordania o Gaza donde los palestinos viven hacinados, donde la distancia social es un lujo y el agua otro (no se puede hablar de cobertura sanitaria cuando están muriéndose a puñados ), la población se enfrenta a la pandemia con una escasez inimaginable de suministros y un sistema de salud colapsado no solo por culpa del bloqueo sino porque los ataques israelíes con bombas y drones no han cesado (repito, desde hace 10 años) y los hospitales – o lo que queda de ellos- están entre los objetivos prioritarios.

Por tanto, que que el exitoso sistema israelí presuma de éxitos sanitarios cuando desde hace 10 años tiene bloqueados en la cárcel de Gaza a cerca de dos millones de personas (a los que ni ha llegado la vacuna ni se la espera) es, como poco, una vergüenza que, por supuesto, ni la entrevistadora ni el Sr. Mas han creído necesario mencionar. Seguramente porque no tienen. VERGÜENZA, digo.

Artículo publicado en El Faradio el 08/02/2021

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