Yo Loba 16

por Pilar Salamanca
Loba

No puedo imaginarles cruzando el estrecho en esas pateras de mierda. De hecho, me cuesta imaginar también hasta que punto las políticas de la Unión Europea no hacen sino estrangularles a ellos y a sus países para después rasgarse las vestiduras y poniendo los ojos en blanco, preguntarse los muy hipócritas ¿qué vamos a hacer con ellos?

Pero lo que me saca de quicio es que, a día de hoy, muchos de mis antiguos compatriotas refugiados durante la guerra civil o después, en la postguerra y hoy honrados contribuyentes de los países de Europa Occidental o Latinoamérica, se atrevan a hablar de sirios o senegaleses en los términos que hablan oponiéndose con virulencia a que los refugiados se conviertan en nuestros nuevos conciudadanos. Países liberados del telón de acero hace tan sólo dos días como Polonia, Hungría o Rumania construyen concertinas – en el puerto de Santander también – sin pensar que esos alambres atrapan no sólo a los adultos sino también a los niños y no solo sirios, sino también rumanos o búlgaros. Es una vergüenza. Durante estos últimos años nosotros, los blanquitos, originales de la Europa Profunda hemos creído que podíamos tratar a los refugiados como pelotas de un miserable partido de tenis político.

Y el panorama hoy es desolador. El mundo, todo el mundo, más allá de nuestras fronteras se ha ido convirtiendo en un macabro Gurugú justo en frente de los campos y riberas donde brotan las concertinas y las esvásticas como si fueran setas. Al otro lado, nosotros con catalejo, (como hacían los israelíes durante la destrucción a bombazos de Gaza) lo observamos todo desde el sofá.

Ya va siendo hora -creo yo, de que entendamos de una vez que los refugiados y los migrantes, son nuestro propio espejo, un examen, un reto, una llamada a la confrontación con nuestros propios fantasmas y valores. Que son el principio y el fin, la causa y el efecto y, además, las cartas del Tarot que nos servirán para leer el futuro del mundo. Siempre, claro está, que sepamos leer.

Porque si no sabemos, ¿Qué quieren que les diga? más nos vale que empecemos a aprender. Ya.

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