Yo Loba 18

por Pilar Salamanca
Loba

¿No se habían dado cuenta? El Olvido es un músculo. Igual que la Memoria. Otro músculo. Pero hay que entrenarlos. Porque ¿Dónde está escrito que debamos acarrear de por vida nuestro pasado? Dicen, los psiquiatras, psicólogos, especialistas varios que, si queremos librarnos de él, del pasado, tenemos que reconciliarnos con él y con nuestros recuerdos aunque sean dolorosos. Y no. De eso nada. Se trata precisamente de lo contrario, si no, no hay liberación posible ni forma alguna de quitarte el fardo de encima. Lo cierto es que todos arrastramos algún tipo de armario y en todos esos armarios sestean los esqueletos. Y un día, así de repente, irrumpen en nuestras vidas camuflados de nostalgia y nos hacen la puñeta. Sí, el pasado es nuestra particular performance, una obra de aficionado con pretensiones artísticas. Un retoque aquí, y otro allá. El retoque, ya lo saben ustedes, es nuestra técnica artística favorita. Y el pasado, una especie de pantano con un agujero justo en medio del dique. Solo si conseguimos mantener nuestro dedo metido en el agujero, conseguiremos salvarnos de inundaciones varias.

Claro que también ayudan las fotografías en el salvapantallas. Limpiar el polvo con regularidad. Ordenar los libros. Hacer mudanza de vez en cuando. Tirar cosas a la basura. Descubrir cosas nuevas. Esconder trastos viejos. Mantener (a ratos) la boca cerrada. Medir las palabras. Pensar una cosa y decir otra. Contar hasta diez antes de hablar. Hablar sin decir. Decir sin hablar. Ese tipo de cosas. El caso es librarte del fardo. De los fardos.

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