Yo Loba 9

por Pilar Salamanca
Loba

Las bestias pardas del Sionismo Israelí acaban de celebrar por todo lo alto el aniversario de la ocupación, en 1967, de Jerusalén/Este: La nueva Nakba, (la anterior tuvo lugar en 1948 con la proclamación del Estado de Israel).

Y a día de hoy sigo sin poder ver las fotos. Sin poder soportar a estos energúmenos que hacen uso de palabras que no les pertenecen, que no les pertenecerán jamás, igual que los plagiarios hacen uso de obras que no son suyas y se las atribuyen. Palabras – por ejemplo – como antisemitismo cuando la inmensa, la casi total mayoría de los que allí viven no son semitas (los palestinos sí) porque han llegado de centro Europa, de Rusia o, ya puestos, de Argentina. Consumidores letales de nomenclatura al uso que hablan sin sonrojarse de independencia israelí (¿independencia de quién. de qué, desde cuándo?) y no de Ocupación que significó para unos  setecientos cincuenta mil palestinos la expulsión definitiva y por decreto de sus casas para quedar confinados, desde entonces, en la condición de eternos refugiados. Palabras como Nakba  que evocan para unos (los palestinos) el desastre, la expulsión de sus casas y la imposibilidad de retorno y para otros (los energúmenos) deseos de represalia y el temor a un inadmisible regreso. 

Palabras. 

Los otros que temen el resentimiento son los que hace tres días celebrabasn su independencia mientras que los unos conmemoran un hecho del pasado que continúan viviendo a día de hoy.

Los unos opinan que no es posible permitir dos versiones de un mismo acontecimiento en una misma fecha  por la misma razón que no pueden permitir que existan otras víctimas que no sean ellos mismos pues comparar el sufrimiento equivaldría a degradarlo, obligaría a asumir el dolor del otro como legítimo y esos energúmenos no están dispuestos a eso. 

Así pues, seguir escribiendo nakba en Israel equivaldría a escribir Dictadura en España cuando todavía había Dictadura: podía salirte por un ojo de la cara. Cierto, para los unos/sionistas hay ciertas palabras que no existen, ciertas fechas que no  deben recordarse. Así que quizá y aunque fuera sólo por eso habría que hacer lo contrario y pasarse los días dando la matraca. ¡Palestina hurrah, Palestina libre, viva Palestina!

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