El Faradio, Prensa

Es lo que hay

La UNWRA (Agencia de la ONU para la Protección de los Refugiados) clama en el desierto (o casi) y de paso insiste en algo que ya todos sabemos, aunque parece que no:

Hace más de un mes se anunció el acuerdo de alto el fuego en la Franja y visto que a día de hoy la información en los medios disminuye a ojos vistas se hace necesario que repitamos en todo lugar y a toda hora lo que ha sucedido y lo que está sucediendo en Gaza desde entonces.

Así que empezaremos diciendo que a las pocas horas del anuncio de ese “alto el fuego”, el ejército israelí atacó Gaza y que desde ese día hasta hoy, las fuerzas israelíes han violado el acuerdo en incontables ocasiones.

Cientos de personas han sido asesinadas y heridas en bombardeos o ataques por tierra y entre esas víctimas, por supuesto, docenas de niños. Siempre los niños.

Se sabe que el acuerdo incluía la entrada diaria de 600 camiones cargados con ayuda humanitaria. Sin embargo, sólo están entrando 150 camiones al día. Una ayuda a todas luces insuficiente y que no sirve de ninguna manera para paliar la hambruna.

Un millón y medio de personas inocentes, están viviendo en la calle y en las últimas semanas, el frío y las inundaciones se han sumado al hambre y la violencia causada por el ejército de un país que nunca respetó los compromisos internacionales y que (por lo que sabemos) no tiene ninguna intención de empezar a hacerlo ahora.

Así que, seamos sinceras, si el mundo sigue permitiendo todo esto, miles de gazaties morirán en los próximos meses. Y aceptando el hecho de que esto no importa una higa a nuestros respetables gobiernos tengo, sin embargo, una pregunta: nosotros, los ciudadanos de a pie ¿vamos a permitir que esto siga así? ¿vamos a permitir que estos genocidas sigan incumpliendo las medidas de seguridad, legales, humanitarias, civilizatorias que este mundo se ha dado a sí mismo para hacer posible la vida en un planeta, que tiene visos (más cada día) de estar yéndose al carajo?

Siento una terrible ira ante el silencio que rodea a Gaza en las últimas semanas, el cansado silencio ante una realidad tan terrible como esta y por eso les pido por favor que no cierren los ojos. Hace ya poco más de un mes: entonces les prometimos un futuro que no existe. Y no existe porque, entre otras cosas, los genocidas israelíes y sus silenciosos compinches de alrededor del mundo, nunca supieron ni respetaron la palabra dada, la palabra futuro o la palabra paz. Una PAZ que no sería solo la ausencia de guerra sino un camino vigilante y alerta donde dejar de mirar no sería una opción. Así que resistamos. Sigamos caminando. No olvidemos. No les olvidemos y sigamos luchando. Por ellos. Por nosotros.

Artículo publicado en El Faradio el 03/12/25.