Biografía

por impala

Poeta y novelista Pilar Salamanca es vallisoletana y desde hace unos años reside en Cantabria. Periodista y doctora en Filología Inglesa por la Universidad de Salamanca es también Licenciada en Árabe e Islam y está especializada en Historia Contemporánea del Oriente Medio.

Suya es la primera traducción directa al español del Poema de la Medicina de Avicena (1999). Del inglés, ha traducido también a los poetas irlandeses Pearse Hutchinson (1994) y  Eavan Boland (1997) así como  cuentos y ensayos de otros autores.  

Su primer poemario,  QASSIDA,  fue publicado por la Editorial Torremozas, (Madrid 1998). Su segunda colección de poemas, Días de Lengua Roja, es un homenaje a las palabras de origen árabe que perviven en nuestra lengua. Ayer no te vi en Sarajevo, publicado en los Textos In-surgentes de la Vorágine, es su tercer poemario.

En el año 2020 publica Lesbos (autopublicación) con el objetivo de recaudar fondos para la ONG Light Without Borders, en 2019 Beirut Mish Una (El Desvelo ediciones) donde recorre la capital libanesa y da cuenta de los cambios que se han producido en esta, y en 2018, Trayectorias (Agílice digital) donde da a conocer la obra de doce escritoras de origen palestino.

Entre sus novelas: A Capella (Ed. Del Curueño, 1999); Enaguas color salmón (Premio Fray Luis de León,1998); A Cielo Abierto (Premio Blasco-Ibañez-Ciudad de Valencia, 2000), La Isla Móvil (Bassarai, 2005); Cráter (Premio Miguel Delibes de Narrativa, 2008); Los Años Equivocados (Premio Ciudad de Salamanca 2009), Soñar con Ballenas (Ed. MenosCuarto, 2016) y El Olvido y Otras Cosas Imposibles (nominado para el Premio de la Critica Castilla-León 2017) en la misma editorial y,  también en  2017,  LA NIEBLA editado por GAMELEARN y la novela  Hijas de Agar (El Desvelo, 2017).

Soy una mujer de izquierdas, agnóstica, republicana, activista y feminista (no necesariamente por este orden). Soy también alegremente positiva y por eso, pase lo que pase, no permitiré que nadie se cargue mi esperanza.

Wrislawa Szymborska dijo (o escribió, ya no lo recuerdo):

“En algún lugar debe haber una salida”

Ya lo creo. Es más, si por una casualidad no llegara a encontrar esa salida, estoy firmemente convencida de que esa salida terminaría encontrándome a mí.

 

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