Yo Loba 8

por Pilar Salamanca
Loba

Y aquí estamos. Podemos decir sin miedo a equivocarnos que hemos llegado hasta el final, hasta lo más hondo de la Democracia. Cuantas más protestas, menos eficaces son, cuantos más canales para su difusión menos se oyen los mensajes. Por lo visto, como dice Ugresic, vivimos en una especie de parque temático donde todos tenemos derecho a nuestra propia esquina Speakers Corner. Hablamos todos, nadie escucha. Además, el lenguaje político se la coge con papel de fumar por miedo a que le acusen de radical y, de paso, con estos aires ha perdido la fuerza de la fe, la convicción y se ha vaciado de significado. Ahora a los ladrones, a los violadores o a los asesinos les llaman de cualquier manera menos por su nombre: ladrones, violadores, asesinos. La gente, siguiendo el instinto de la manada – sea esta un partido, una iglesia o un sindicato –  se agrupa hacia la izquierda o hacia la derecha sin ningún sentido crítico creyendo quizá que gracias a los de la izquierda  o a los de la derecha , logrará encontrar un empleo, conservarlo o simplemente alcanzar la jubilación de manera que entre tanta  “seguridad”, “normativa”  y “corrección” el lenguaje de la protesta política ha perdido fuerza mientras los protestones van de cabeza a la cárcel : Consignas, raperos, niños ahogados en las pateras o muertos por los tiros de Israel u otros, pechos femeninos descubiertos, Raquel Corrie frente a los tanques sionistas, Couso asesinado gratis por los  militares USA. ¿Quién se acuerda? Esos crímenes, todos esos crímenes relampaguean unos instantes en los periódicos y en las pantallas y caen rápidamente en el olvido. Damos pena.

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